[VÍDEO] El Fort de Bèrnia desde el aire

Uno de los más bellos parajes de la costa alicantina se sitúa en la Sierra de Bèrnia, en un balcón abierto al Mediterráneo que disfruta de orientación a mediodía. Sobre una suave loma, a algo más de 800 metros sobre el nivel del mar y en un punto de unión de los términos municipales de Altea, Callosa d’En Sarrià y Xaló, encontramos el llamado Castell dels moros, constituido en topónimo campesino deliciosamente erróneo. Esta voz de cuño antiguo fue común a la hora de atribuir a la morisma cualquier obra de piedra vieja que se presentase en ruinas.

Planta del nuevo castillo de Bernia (1563). Juan Bautista Antonelli (1527-1588) AGS. Estado, Legajos, 00329, 01.
 Esa tendencia arabizante de los naturales tendría su explicación en una cosmovisión alimentada por la manifestación topográfica que sobrevive en el origen morisco de los bancales y corrales del entorno, márgenes levantados muchos siglos atrás para albergar campos cultivados y someter a las duras peñas. Cruzando viñedos y encarando el monte se llega al Castell que referimos, conocido como Fort de Bèrnia por convención, a través de una ruta pedestre que es muy popular para los amigos del excursionismo. Desde el caserío de Bèrnia el caminante toma una hora para alcanzarlo, tras superar repechos y desfiladeros que despiertan una emoción rotunda por su paisaje agreste.

Hitos geográficos como el Pas dels Bandolers, la Penya d’Ovenga, el Racó de la Segaissa se despliegan hasta el pie del Morro de l’Aspre, en cuyo punto la cara norte del Bérnia de secano muere en un collado que se abre al sur; allí espera la sorpresa de un horizonte marino que asoma sobre la llanura del litoral. Durante este tránsito de sendero empecinado, el excursionista mide sus pasos a lo largo de una trocha que vence la abrupta canal entre caídas, escombreras y runars. Algunos pinos resisten este pedregal calizo de unos cien metros de desnivel. Un traspié, un despiste resultaría fatal en la dramatización del suceso absurdo.

Perspectiva de la Fortaleza de Bernia (1563). Juan Bautista Antonelli (1527-1588). AGS. Secretaría de Estado, legajo, 00329.
El Castell en cuestión no fue edificado por los moros sino por algunos cristianos dispuestos a prevenirlos. Esta fortificación militar renacentista, de estilo italiano, se proyectó en 1562 por el ingeniero Juan Bautista Antonelli, siguiendo órdenes del rey Felipe II, para defender los ataques costeros berberiscos. La obra fue demolida en 1612, en evitación de que fuera utilizada como reducto por los moriscos rebeldes que se habían resistido al decreto de expulsión de tres años antes. En la actualidad se conservan restos de su planta, el foso y el sistema de acceso, así como parte de las estructuras de habitación. Cuenta con un doble amurallamiento, con un foso seco exterior en forma de estrella de cuatro puntas y el interior, al objeto de dificultar el paso al interior del recinto. Éste presenta una planta cuadrada con baluartes pentagonales en sus vértices, al que se accede por el eje de la fachada sur. Las construcciones cerradas contaban con dos plantas y se situaban adosadas a los muros, dejando en el centro un patio también cuadrado. Dos planos de la fortificación se hallan depositados en el Archivo General de Simancas.
Imagen cenital de las ruinas del Fort de Bèrnia. 17/12/2019. Fuente: José Luis Luri.

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