«¿Conoce usted a Antonio Tur?»: Sobre el asentamiento de los Torrat en la Cometa de Calp (ca 1690)

Un litigio que tuvo lugar entre las villas de Benissa y Calp por el derecho de aprovechamiento de pastos, iniciado en 1726, aporta algunos de los datos históricos fundamentales para comprender los orígenes humanos del poblamiento moderno de la Cometa.[1] Estas relaciones, tan oportunas y precisas en el tiempo, contrastan con el vacío documental que suele acompañar a los procesos históricos de repoblación del territorio de la comarca tras la expulsión morisca. De las tierras de la Cometa, circunscritas a su breve geografía, poca información histórica conocemos, aunque sabemos que fueron ocupadas por el hombre desde antiguo. Pérez Casabó (1993), por ejemplo, documenta el yacimiento de Llombers, situado en la vertiente de un cerro próximo, que perteneció a un asentamiento islámico del s. XIII. En esta alquería, según las fuentes, sabemos también que se hallaría una mezquita que fue donada a Ramón de Savassona, vecino de Denia, en 1251.

Más allá de estas escasas referencias, es difícil profundizar en la configuración y evolución histórica de territorios como la Cometa. Crespo y Banyuls (2014: 200-208), intentando superar este vacío documental referido a la organización y estructura del espacio rural desde época islámica, han hipotetizado que el fenómeno de ocupación moderna del territorio de Calp se pudo articular sobre el solar de asentamientos andalusíes y los restos de antiguas alquerías. La presencia de elementos y estructuras medievales en algunos enclaves refuerza la idea de que los criterios de uso y colonización del suelo, sometidos a la posición estratégica del lugar, en ocasiones cercana a escorrentías y barrancos, y su buena comunicación, fueron siempre coincidentes y decisivos a la hora de definir el emplazamiento humano [fig.1].

[fig.1] La Cometa de Calp, situada junto a una vía histórica, el camino de Teulada, y próxima al Barranco del Biasner. Fuente: el autor.
Sea como sea, y como ya hemos documentado en otros trabajos (Luri, 2017), hacia finales del s. XVII y principios del XVIII se experimentó una cierta ocupación territorial del campo a partir de la existencia de núcleos rurales de viviendas habitadas permanentemente. A pesar de los riesgos de la vida en el disperso, estos asentamientos fueron conformando paulatinamente espacios de solidaridad, pequeñas aldeas que fueron desarrollándose alrededor de una comunión de bienes mutuos y al amparo espiritual de la ermita o capilla del lugar. Los poblados situados en las partidas de Benimarco, Lleus o Pinos son ejemplo de estas comunidades en el campo de Benissa. La partida de la Cometa, en el término de Calp, seguiría un proceso semejante. El litigio sobre los pastos que enfrentó a Benissa con Calp nos ofrece una información de primer nivel para conocer quiénes fueron aquellos primeros pobladores y aquellas primeras estructuras rurales que empezaron a poblar el campo calpino.

 

«¿CONOCE VD. A ANTONIO TUR?»: UN EXPEDIENTE REVELADOR

Concluía el año de gracia de 1726. Josep Boronat de Simón, vecino de la villa de Calp, había acudido en presencia del alcalde ordinario de la población, Miguel Tomás, para presentar una denuncia. Dicho Boronat, entonces arrendatario del abasto de carne de la villa, elevaba ocasionalmente quejas por la competencia desleal que suponían la explotación ilegal de pastos y la venta de carne entre particulares. Estas circunstancias habían perjudicado históricamente a los titulares del derecho de pilón, regalía por la que abonaban un importante canon anual al ayuntamiento. Además, el uso indebido de la redonda o boalar también afectaría a determinados intereses públicos y privados relativos al arriendo de yerbas.

La denuncia verbal interpuesta por Josep Boronat ante la autoridad instaba a una rápida acción contra el propietario de algunos ganados que, procedentes de Benissa, se hallaban apacentando en tierras de Calp. De esta forma, el proveedor urgía al alcalde para que acudiese a una heredad, propiedad de Luis Torres, en la que éste tenía ganado encerrado «desde el día veinte de noviembre de este año a esta parte, y de día paciendo las yerbas del término de esta presente villa».

La actuación municipal no se hizo esperar. Miguel Tomás, acompañado de otros miembros de la corporación, acudió al referido corral, situado en la partida de la Cometa, en donde requisó —«montó», «peñoró» para garantizar el cobro de una multa— ocho cabezas de ganado, valoradas en 20 libras y propiedad de Torres, que quedaron bajo su custodia. Curiosamente, se reproducían unos acontecimientos que habían tenido lugar décadas antes, en 1690, año en el que la villa de Calp había decomisado los ganados de Juan Feliu de Vicente y mosén Pablo Torres por adentrarse y pacer dentro de su término municipal. En aquella ocasión, y en virtud de un pleito incoado a partir de estos hechos, la Real Audiencia de Valencia falló a favor de Benissa, sentando un precedente legal que esgrimiría posteriormente Luis Torres en los autos judiciales por la requisa de sus carneros.

En lo que respecta a la Cometa, del interesante proceso derivado de la pignoración de estas cabezas —que puso en tela de juicio legal los derechos de pasto de los ganados de los terratenientes beniseros en tierras de Calp, cuestión que venía de antiguo— extraemos muy interesantes noticias que no inciden propiamente en la evolución y resultado de esta disputa legal, cuyo análisis queda al margen de nuestro trabajo. Ciertas informaciones contenidas en las diligencias del procedimiento, junto a las conclusiones derivadas de otras fuentes, servirán a los efectos de documentar la ocupación humana del territorio más septentrional de Calp en aquel momento histórico. En concreto, permitirán ilustrar, entre otros aspectos, los antecedentes del asentamiento en tierras de la Cometa de la familia Tur, originaria de la isla de Ibiza.[2]

El primer vestigio documental de la presencia de este linaje en Calp procede de otro expediente de pleitos, entre la Justicia y el Ayuntamiento de la villa de Benissa contra el Marqués de Ariza, por la supuesta apropiación de éste de tierras incultas sobre las que no se le reconocía señorío directo. El título notarial de este documento rezaba:

«Die 22 Januari 1696. Antoni Feliu Governador y procurador general del Ilustre Señor Marques establix a Sebastia Marti Llaurador de Venissa present y als seus un tros de terra en terme de Benisa partida del Barranch del Pachell que sera dos jornals inculta que afronta en terra de Nofre Sivera tambe establida per lo dit Barranch en montaña y en la Cometa de les Llops lo qual establiment li fa absens un sou y sis, Lluisme y fadiga. Benisa testes Antoni Tur, Llaurador de Calp, Visent Tur des menor Senixa habitador».[3]

Por este testimonio puede afirmarse con seguridad que el asentamiento de los Tur en la Cometa de Calp se produjo a finales del s. XVII, durante la última década, al adquirir tierras, no sabemos si alodiales, si acaso incultas, en un entorno rural solitario y despoblado. Por el emplazamiento, la forma de agrupación y la estructura del conjunto de las viviendas hoy todavía existentes en el paraje, podríamos pensar que se tratara de edificaciones levantadas sobre los restos de los primitivos asentamientos dispersos de la alquería de Llombers. Los colonos, aprovechando quizás gran parte de las estructuras abandonadas de las antiguas casas, pozos o aljibes, adaptarían los elementos útiles disponibles a sus gustos y necesidades.[4]

Como hemos indicado anteriormente, los contenidos del litigio sobre el derecho de uso de los pastos ofrecen aportaciones valiosísimas para nuestro estudio, ya que nos permiten seguir la pista de Antonio Tur y su hijo en esos primeros años en que se está configurando el poblamiento de la Cometa. En un momento del proceso, a los efectos probatorios de la libre y legítima circulación y pasturaje de los ganados de Benissa en Calp, el síndico y procurador de la primera villa y a la sazón de Luis Torres, Juan Bautista Navarro, presentó un interrogatorio que sería sometido notarialmente a un número de testigos. En dicho cuestionario, dividido en dieciséis preguntas, los interrogados brindaron testimonios, entre otros asuntos, sobre los pormenores personales de Antonio Tur y sus ascendientes directos, habitantes del paraje de la Cometa, a quienes se habían requisado algunas cabezas por error de vecindad.[5]

De esta forma, la condición de Tur, como habitador de Calp y no de Benissa, y la situación geográfica de la partida en donde éste residía se convirtieron en elementos centrales del pleito entre ambas villas puesto que, paradójicamente, ambos se hallaban a medio camino entre las dos poblaciones: la Cometa, por ser frontera entre Calp y Benissa, y Antonio Tur, que había vivido y trabajado en Benissa antes de recalar en Calp. A su vez, dentro de las diligencias del litigio, se examinó a los testigos deponentes respecto a cuestiones relativas a la conducción de ganados por las zonas altas de Calp y al cierre de los mismos en corrales propiedad de los terratenientes de la población vecina.

Estas declaraciones se protocolizaron ante escribano. Los testigos eran labradores o pastores de distintas poblaciones que ocasionalmente atravesaban el término de Calp por los caminos de Benissa y de Teulada para conducir sus ganados. Extraemos algunas de sus manifestaciones para el fin que nos ocupa.

El 15 de abril de 1728 se tomaba declaración en la villa de Xàbia, entre otros quince testigos, a Pedro Ortolá, labrador de Senija, quien confesó conocer a Antonio Tur, su origen y naturaleza:

«Dijo que sabe muy bien que Antonio Tur Padre que fue de dicho Antonio Tur fue vecino de Calpe, pues este testigo reconociéndole que vino de Yvisa y le tenía tratado y sabe mercó una heredad en término de Calpe en donde vivió y habitó hasta su fin y muerte».[6]

Ortolá, en su comparecencia, admitió que conocía a Luis Torres de Benissa porque «guardó su ganado desde la edad de diez años hasta que tenía veinte años y siempre entró a pacer en dicho término de Calpe sin que en contrario haya oído decir cosa alguna a sus padres y otras personas antiguas y difuntas». Seguidamente, manifestó que conocía también la heredad de Luis Torres, en el paraje conocido como «La Rosina», en donde existía un corral de «dos navadas que al cubierto de dicho corral cogieran con doscientas cincuentas cabezas y lo sabe este testigo por haberlo visto y haber fabricado la teja para dicho corral».[7]

De especial valor para estas indagaciones resultaron las declaraciones realizadas a continuación por Josep Femenía, labrador de Calp de setenta años de edad, natural de Benissa, quien afirmó conocer bien a Antonio Tur por haber sido su padre cuñado suyo:

«A la cuarta pregunta dijo que sabe que Antonio Tur el mayor fue vecino de Benisa porque este testigo le ha conocido muchos años en casa del Povil sirviendo de mozo de labranza y después de casado tuvo al dicho Antonio Tur su hijo en la dicha villa de Benisa y lo sabe por haber casado el dicho Antonio Tur el mayor con una hermana del testigo en la villa de Benisa».[8]

Nuestra investigación en los libros parroquiales de Benissa confirma el enlace celebrado el día 1 de septiembre de 1671 entre el ibicenco Antonio Tur Serra y la benisera Madalena Femenía, hermana del labrador declarante Josep Femenía.[9] Un año más tarde, nacía en Benissa de este matrimonio Antonio Tur Femenía. Según consta en la inscripción registral [fig.2], fue apadrinado en su bautizo por Juan Ivars del Pobil, principal propietario terrateniente de la población.[10] Estas noticias confirman la procedencia ibicenca del joven Antonio Tur, jornalero protegido en las tierras de los poderosos Ivars beniseros, quien celebraría bodas con una doncella local al poco tiempo de instalarse en Benissa. Desgraciadamente, se trató de un matrimonio de corta duración, puesto que Madalena fallecería pocos años después.

[fig.2] Asiento bautismal de Antonio Tur Femenía, 10.3.1672. Fuente: Archivo Histórico Parroquial de Benissa.
Antonio Tur volvió a casar, ahora en Xaló, el 4 de agosto de 1681, con Cathalina Alos Gimeno, hija de Gabriel Alos Ordines y Cathalina Gimeno Vicens, naturales de Santa Margarida. En estado de viudedad nuevamente, contraería un tercer matrimonio con la benisera Elisabeth Juana Ivars en 1686, ella también viuda de Miguel Cardona (Luri, 2017: 188). El asentamiento de estos colonos en las tierras de la Cometa —dos cabezas de familia, padre e hijo— debió de producirse seguidamente. Antonio Tur Femenía, ya habitante de Calp y protagonista del interrogatorio procesal que tratamos, tomaba en aquellos años en matrimonio a la joven calpina Ángela Pérez. De todos estos ascendientes proceden los actuales Tur Torrat de Calp.

A través de las manifestaciones que brinda este expediente y conociendo la evolución de la ocupación del campo de Calp en siglos posteriores, concluimos que el territorio septentrional de Calp ya mostraba una presencia humana de contados fuegos a principios del s. XVIII. Estas estructuras habitacionales tienen su origen, pues, en el tránsito de la actividad pecuaria hacia una transformación de la economía rural, enfocada a la especialización agraria de rentas comerciales, que se desarrollará posteriormente en la centuria.

En algunos casos, las nuevas edificaciones se consolidaron a partir de los restos y estructuras existentes de antiguas alquerías de origen medieval. En otros, el antiguo corral de encerrar ganado, como recurso elemental constituido por un espacio abierto y cercado de muro, de planta cuadrada básica, experimentó una evolución hacia una nueva forma y composición del espacio que mantuvo un patrón común.

Con estos materiales en consideración, podemos afirmar que la aldea de la Cometa y Casas de Torrat [fig.3] tuvo su origen en el establecimiento de estos Tur Torrat, a partir, quizá, de un asentamiento anterior de los Femenía de Calp, quienes, como veremos, trabajaron las tierras de la Rosina a finales del s. XVII. La antigüedad del pseudónimo Torrat queda acreditada al ser recogido éste, posiblemente por desconocimiento del apellido del colindante al confeccionarse el título, en la descripción de linderos de una escritura de contrato enfitéutico celebrada en 1746. En dicho acto se hacía transmisión de «un pedazo de tierra inculta, sito en el término de d[ic]ha villa de Calpe, partida de los fanadíchs a la cayda del Tosalt de Sagaíx, que será veinte y cinco jornales poco más o menos, que linda con tierras de Antonio Torrat y Joseph Avargues». Sin lugar a dudas, el Tosalt de Sagaíx no es otro que el Tossal de la Cometa en su ladera de poniente, con los linderos que identificamos y son coincidentes con los de las heredares de Abargues y de los Tur Torrat.[11]

[fig.3] tCases de Torrat. Fuente: el autor.

DE LA ROSINA AL CAYTÓ: EL CORRAL DE LA PRIMIGENIA CASA NOVA

Del documento sobre el pleito de los pastos entre Benissa y Calp se podría ir más allá y teorizar, colateralmente, sobre las raíces de la que acabaría deviniendo en uno de los hitos arquitectónicos del poblamiento rural de Calp: la Casa Nova. Una zona que, por su cercanía y vecindad con la Cometa, interesa desarrollar en este punto, ya que en su evolución podemos adivinar unos desarrollos paralelos a los que tuvieron lugar en la Cometa.

Retomando las declaraciones de Josep Femenía, el labrador indicó en su cuestionario que los ganados de Benissa siempre habían entrado a pacer libremente en tierras de Calp «menos en el bovalar», e hizo referencia a su condición de mediero, durante muchos años, de las tierras de Torres en «La Rosina» [fig.4]. Josep se declaró propietario de una heredad próxima a ésta, conocida como «de Femenía», en donde el año anterior los oficiales de Calp habían montado ganado de Francisco Torres. Las declaraciones de este anciano resultaron trascendentales en la resolución del proceso al otorgar testimonio personal de los sucesos acaecidos en la monta de 1690.

[fig.4] Casa de la Rosina o de Águeda, Fuente: el autor.
Los argumentos de Benissa en el conflicto se centraban en los derechos adquiridos por los propietarios terratenientes de esta población en Calp y en la situación geográfica de los pastos. Los escasos ganados de los locales se apacentaban en las tierras próximas a la línea de mar y al núcleo de población. Con toda probabilidad la dehesa o boalar de Calp se situaba en la hoy conocida como partida de Les Deveses, próxima al Saladar [fig.5]:

[fig.5] Camino travesía de Les Deveses, en partida del Saladar. Fuente: el autor.

«Se debe también tener presente que la situación de la villa de Calp está a la misma orilla del mar, y que las yerbas de sus playas son más a propósito para los ganados que no las de las dichas tierras remotas y apartadas como y también que la dicha villa de Benissa dista de la de Calp tierra adentro una gruesa legua, de forma que dándole a la de Calp en su lineación de territorio la marina cuyas yerbas son más a propósito para los ganados […] y conservó a los vecinos de Benissa el derecho de apacentar sus ganados en los montes blancos y comunes de todo el término antes general de la dicha villa de Calp, según antes de la partición [división del antiguo término del Castell de Calp en 1386] les apacentaban». [12]

 

Este interrogatorio, por lo tanto, perseguía la acreditación de la existencia de distintos corrales de propietarios beniseros en Calp para justificar el derecho de paso y pasturaje de sus ganados en los montes comunales; no en «tierras panificadas», es decir, cultivadas de cereal: esto habría supuesto una infracción por invasión que habría afectado a ganaderos de cualquier origen. A este fin, Josep Femenía fue interpelado acerca de la existencia de un corral cercano a las tierras de Luis Torres, propiedad de Juan Feliu de Miguel, ciudadano. Respondió Femenía, quien llegó a conocer a los dos Feliu según expresó:

 

«Que era cierto y verdadero y lo sabe este testigo por pasar los más de los días por dicha tierra y haber visto al dicho Feliu labrar dicho corral […] y que siempre había ganado en dicho corral después que lo fabricó». [13]

 

Este testimonio de Femenía, en nuestra opinión, hacía referencia al primitivo corral sobre el que posteriormente se edificaría la Casa Nova de Calp. Este aprisco, ubicado junto al camino de Teulada, se hallaba presente en el trayecto diario que realizaba Josep Femenía desde la villa hasta las tierras de la Cometa para acudir a sus faenas campesinas.

Los testimonios recogidos en ese mismo día a Miguel Font, labrador de Xaló, de cincuenta y seis años de edad, incidían en la existencia de este corral, propiedad de los Feliu: «lo sabe por haber estado en dicha alquería y haber visto el corral y el ganado dentro de él […] y lo sabe por haber tratado mucho en los pastores de dicho Feliu y haber estado entre ellos muchas veces». En la misma línea transcurrieron las manifestaciones de Vicente Moragues, vecino y natural de Senija, de sesenta y cuatro años de edad, quien afirmó «haber trabajado en la obra de dicho corral y casa».

La declaración de Juan Sitges, labrador de Xaló, de cincuenta y tres años, confirmó la vecindad de Antonio Tur: «sabe que fue vecino de Calp porque vivía y habitaba en su término en la Cometa dicha del Oró», y además ratificó la presencia del corral de Feliu en sus tierras «por haberlo oído decir a Pablo Ivars, mediero de dicha heredad, y haberlo visto».[14] Dentro del expediente se hace referencia a esta posesión como «una heredad llamada El Caytó, sita en dicho término de Calp, y en ella un corral de ganado de bastante magnitud para encerrar en él más de doscientas cincuenta cabezas de ganado».[15]

Nos hallamos documentalmente ante la primitiva edificación de la Casa Nova, ya constituida en casa de campo de menores dimensiones que la masía posterior, y que se situaría a una distancia de algo más de un kilómetro de la Rosina. Su construcción puede datarse en la última década del s. XVII, según deducimos de las declaraciones de los testigos. Estos dos corrales, junto a los de las casas de Tur y la Cometa, serían los únicos existentes en este entorno de Calp. Resulta significativo que, a los efectos de prueba de parte, el interrogatorio a testigos promovido por Benissa no incorporara otros rediles, alquerías o corrales al caso, en nuestra opinión, porque éstos simplemente no existirían en aquel momento histórico.

La localización de estas contadas edificaciones en elevaciones del terreno con pendiente denota la importancia de que éstas fuesen enclavadas en una posición de atalaya, en aras del control y vigilancia visual de la línea de costa. Además, su ubicación en áreas montuosas demuestra la vocación primordial de estas primeras construcciones por la actividad ganadera.

El propio estudio histórico de propiedad de las tierras de los Feliu en Calp no nos permite albergar dudas respecto a El Caytó. La relación de bienes raíces que recogía el expediente de la declaración de nobleza familiar, elaborado en 1793 e instado por Josef Feliu Feliu, presentaba una superficie total de 164 jornales distribuidos en cinco trozos de terreno, tres de ellos de menores dimensiones. Esta relación incluía la finca de la Casa Nova de la forma descriptiva siguiente: «84 jornals a la Casa Nova i els Plans amb una casa». A esta finca se sumarían los otros 38 jornales colindantes del Pla de Feliu (Cardona Ivars, 2010: 27). La rehabilitación de la Casa Nova, con la introducción de sus mejoras y elementos más modernos, quizá provenga de esta época de finales de siglo, momento en que la saga alcanza el estado noble. Josef Feliu Feliu, primer representante familiar de condición ilustre, había nacido en Benissa en 1720 y era nieto de Miguel Feliu Gavilá. Por lo tanto, la alquería en cuestión había sido erigida a expensas de su tío, Juan Feliu de Miguel, quien falleció sin descendencia.[16]

Durante estas diligencias, además, los instructores indagaron sobre la existencia de otro corral también propiedad de otro miembro de la familia Feliu, situado en las inmediaciones de la villa de Calp:

 

«Si saben que Juan Feliu de Diego y su padre Diego Feliu de Juan posee y poseyó en el dicho término de Calp diferentes pedazos de tierra con un corral de ganado junto a las mismas casas de la villa de Calp, siendo así que los dichos Diego y Juan Feliu jamás han sido vecinos de Calp».[17]

 

Como hiciera con el caso del corral de la Rosina, bajo titularidad de los Torres, el procurador de Benissa pretendía demostrar ante el tribunal que el uso de estos edificios agropecuarios se había disfrutado libremente, sin incurrir en la obligación del pago de pechas o contribuciones por sus dueños. La heredad de la Rosina se hallaba formada por diferentes trozos de tierra contiguos que habían pasado durante el proceso a ser propiedad de los hermanos Francisco, Antonio y Ursolana Torres Ivars.[18]

La declaración de Miguel Moragues, labrador de Senija, resultó más explícita al apuntar la permisividad de los oficiales de Calp ante una práctica que parecía de derecho indiscutible, pero con límites bien dispuestos: «Este testigo en el tiempo que fue pastor y año que le dijo Jaime Perles en aquel tiempo Jurado de Calpe que como no hiciese daño ni entrase en el bovalar que paciese por donde gustase».[19]

 

CONSIDERACIONES FINALES. LA COMETA Y LOS INICIOS DEL POBLAMIENTO MODERNO DEL CAMPO CALPINO.

Los acontecimientos que rodean el litigio por los pastos entre Benissa y Calp sucedieron en unos años especialmente difíciles para Calp. Pocos meses después de protocolizadas estas declaraciones, llegado el verano, una epidemia de tercianas contagió a un tercio de su población, compuesta entonces por unos cien vecinos, a causa de la fermentación de las esteras de esparto sobre las que dormían muchos de sus habitantes.[20] La economía consistorial también pasaba por una situación desesperada. Con el fin de la Guerra de Sucesión, los Abargues de Calp habían decidido instalarse en Benissa dejando sus tierras en aparcería. Esta nueva situación generó un quebranto para las arcas municipales por el menoscabo de ingresos que supuso la tributación de estos propietarios en la villa vecina. La corporación calpina de 1726 inició un contencioso contra «Vicente Avargues, morador en Benisa», en requerimiento del pago de pensiones de un censo, entre otras reclamaciones: «De por cuanto esta villa se halla con muchos alcances y temerosa que sus acreedores, por sus créditos que son muchos y crecidos, los ejecuten y como las costas serán muy crecidas por ser muchos los acreedores».[21]

El entorno físico de la partida de La Cometa, solitario y peligroso, vendría sojuzgado por la presencia de la torre fortaleza de inspiración medieval que exhibiría la casa de la Cometa, propiedad de Joseph Abargues.[22] Estas viviendas fortificadas, en cuanto a su creación, aparecen ligadas a un noble, ciudadano o militar, a quien se otorgaba el derecho a edificar una torre o casa y a quien se concedía un amplio lote de tierras en propiedad.[23] Estaríamos ante una suerte de pequeño feudo en el marco de una sociedad señorial. A las posesiones de Abargues y Tur habría que sumar en aquel momento la alquería de la Rosina de Torres, con su amplio corral y casa fuerte, obra que debe de corresponder a una antigua versión de la actual Casa de Águeda que conocemos. El resto del paraje, rodeado de monte y aún con tierras por roturar, aparecería despoblado de norte a sur en su caída hasta El Caytó.[24]

Algunas décadas más tarde, hacia 1777, las noticias apuntan a una todavía escasa presencia humana en el campo como establecimiento habitual. La ocupación del territorio en pequeños núcleos habitados quedaba vertebrada sobre el tejido de viviendas aisladas de vida autónoma y permanente: les cases de tros. En un escrito dirigido al geógrafo Tomás López por un corresponsal anónimo –el documento original se hallaba rasgado en el fragmento de fecha y firma− éste, entre otros apuntes, ilustraba la soledad de un espacio rural casi despoblado:

 

«Benisa, villa que mira entre Oriente y Mediodía; dista del centro de Parcent seis quartos; dista de Teulada media legua; dicha villa está en vista de la villa de Calpe una legua; está dicha villa situada a la otra parte del monte «Serrillas»; tiene en vista de Calpe seis masías, cuio término es montuoso de tierra». [25]

Esta visión tan escueta, sin embargo, contrasta con la que pocos años después ofrecerá Fabián y Fuero en su informe, donde se muestra ya un campo sensiblemente más habitado [fig.6]. Nuestro estudio, también en esa línea, concluye que en la segunda mitad del s. XVIII la ocupación del territorio se extendería principalmente a zonas excedentarias, montuosas o pedregosas como l’Empedrola, Terra Oreja, Pedramala, Cocentari o Carrió.

[fig.6] Plano de situación de las viviendas rurales de la zona septentrional de Calp a partir del informe Fabián y Fuero (1791). Fuente: el autor. Plano: Juan Antonio Andrés Martínez.
Un buen ejemplo de la presión colonizadora sobre las tierras incultas, en su caso de dominio señorial, lo encontramos en la adquisición de una gran franja de terreno que ocuparía buena parte de las partidas desoladas de la Coma Ortegues y Carrió, posteriormente integradas en la geografía humana de la Cometa. En 1747 se trasmitió un trozo montuoso bajo régimen de enfiteusis: «En la partida dels Fanadichs a las Lomas de Carrió o de la Mersé que será treinta jornales». El terreno comprendía buena parte de la franja que deslinda términos municipales, y que estimamos que alcanzaba una longitud mínima de un kilómetro y medio (Luri, 2017: 40).

El propio desarrollo demográfico y la progresiva ocupación del campo motivaron la necesidad de generar nuevos espacios de cultivo a partir de la construcción artificial de bancales en zonas de cerro y montaña. Este proceso se inició en la parte más septentrional del término de Calp por la distancia de seguridad que ofrecían estas tierras con la línea de costa (hasta una hora a pie) y, por lo tanto, por su mayor cercanía a la villa de Benissa (unas dos horas). Calp, a caballo del proceso de expansión social y económica de la vecina población de Benissa, experimentó un avance colonizador, de ocupación territorial del suelo, ante la presión creciente causada por el despegue económico, la demanda alimentaria y el incremento de la productividad agraria. Este fenómeno alcanzó un punto de especial auge en el último cuarto del s. XVIII y se mantendría presente a lo largo del XIX.

En este sentido, como aconteció históricamente en un proceso ajeno a la realidad económica y humana de Calp, la adquisición de tierras calpinas se dirimió en Benissa a través de las ofertas y cesiones de suelo que dieron origen a nuevos colonos y propietarios. De esta misma villa además procedió la mano de obra necesaria para la transformación de estas tierras yermas en unidades de explotación y campos de cultivo. Muchos de los jornaleros o braceros, empleados en estos trabajos, permanecieron posteriormente en tierras de la Cometa como medieros o emparentaron con miembros de los Tur Torrat: los Banyuls, Bertomeu, Cabrera, Crespo, García, Giner, Ivars, Pineda, Querol, Ribes, Santacreu, etc.

Desbordada la capacidad de habitación del núcleo originario de las Casas de Torrat, ya en el último tercio del s. XIX, la creación de nuevas familias y la emancipación de los vástagos irían conformando una realidad topográfica y un paisaje humano que se materializaría en la edificación progresiva de casas diseminadas de nueva planta para albergarlos. Circunscritos a la aldea y constituidos en hogares independientes, quedarían anejos a la partida por vínculos de sangre los caseríos de l’Aljub, Casas de Roca, Casas del Cocentari, Casas de Sala, Casas de Salvadora, Casas del Carrió, Casas de Llombers, la Casa Nova, etc.[26] De esta forma y durante generaciones, la vida cotidiana de esta comunidad rural, de carácter sobrio y conservador, transcurriría sujeta a la razón patriarcal de la familia labradora, la solidaridad de sus bienes y usos comunes, las costumbres religiosas y las tradiciones.

 

FUENTES DE ARCHIVO

AHMD. Archivo Histórico Municipal de Denia.

AHPB. Archivo Histórico Parroquial de Benissa.

ARV. Archivo del Reino de Valencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

BANYULS PÉREZ, Antoni & Jaume Pastor Crespo (2004-2005), Les Cases de Tros a Benissa (La Marina Alta): els orígens d’una arquitectura per a la transformació agraria del territorio al Setcents, Canelobre, XLIX, pp.122-143.

CARDONA IVARS, Joan Josep (2006), Els noms de lloc a Benissa. Benissa, Ajuntament de Benissa.

− (2010), Propietat i explotació de la terra a Benissa (s. XVII-XX). Benissa.

CRESPO MAS, Teodoro & Antoni Banyuls Pérez (2014), El poblament musulmà a l’antic terme del Castell de Calp I y II. pp. 151-230. Institut alacantí de Cultura Juan Gil Albert. IECMA.

IVARS CERVERA, Joan (1999), La Marina Alta, segons l’informe Fabián y Fuero (1791). Pedreguer, Avellà Gràfiques.

LURI PRIETO, José Luis & José Antonio Sala Jorro (2002), Calpe, tierra y almas 1. Ediciones Calpinas. Calp.

LURI PRIETO, José Luis (2017), Masías, casas fuertes y otras cosas memorables. Asociación Cultural Roger de Lauria, Calp.

PASTOR FLUIXÀ, Jaume (2005), Les Baronies de Calp, Benissa, Teulada i Altea, Calp. Biblioteca Valenciana.

 

[1] ARV. (Solicitar a autor). Es mérito de Jaume Pastor Fluixà (2005: 156-157) haber sacado a la luz este expediente en su obra sobre las Baronías, aunque lo abordó de manera superficial. Del estudio a fondo del proceso hemos obtenido una información inédita, muy relevante, para documentar diversos aspectos históricos de los orígenes del moderno asentamiento de la Cometa de Calp.

[2] Joan Planells Ripoll ha desarrollado un importante trabajo de investigación sobre los orígenes de los Tur de Ibiza desde 1298 («El cognom Tur i els seus sobrenoms», Revista Eivissa, Institut d’Estudis Eivissencs, 50: pp. 41-51).

[3] ARV. (Solicitar a autor). Cardona Ivars (2006: 100) sitúa la Cometa dels Llops entre el Tossal del Cosi y el Barranc de la Garganta, en la Mallada Verda de Benissa. Por otra parte, Antoni y Vicent Tur, podrían tener vínculos familiares con los Tur de Pedreguer, que parten del matrimonio entre Antoni Tur Dalmau y Margarita Ros, celebrado en aquella población en 1668 (Archivo Histórico Parroquial de Pedreguer. Matrimonios. QL-01 (1655-1697) f. 26).

[4] La «Casa de Toni Torrat» se erige como la primigenia vivienda de los Tur de la Cometa, y presenta peculiaridades constructivas en algunos de sus elementos. En su planta inferior, a un nivel subterráneo del acceso principal, hallamos una galería con techo de «volta» o en carpanel, tapiada con un muro medianero, que encuentra su continuación longitudinal por debajo del resto de viviendas del conjunto, con acceso desde cada una de ellas. Su uso estaba destinado a almacenamiento y bodega de los distintos hogares. Esta nave confluye con otra transversal de iguales características, formando ambas una galería en cruz (Luri, 2017: 184).

[5] «Se funda la parte en unas penas que dice: se quitaron a Antonio Tur suponiéndole que sería vecino de Benisa […], pero esto es y ha sido una manifiesta equivocación porque el dicho Tur ya sea el mayor y padre, ya sea el menor e hijo, ambos fueron vecinos de la dicha villa de Calp». ARV. (Solicitar a autor).

[6] Ídem. f. 91v.

[7] Ídem. f. 92v y 93.

[8] Ídem. f. 94 y 94v.

[9] 1671, 1 de septiembre. AHP Benissa. Matrimonio. «Desposi per paraules de present a Antoni Tur llaurador, fill de Antoni Tur y de Fransisca Serra conjuges y Madalena femenia Donsella filla de Pere y de Vicenta Cardona conjuges natural y abitadora de benisa ab llicencia del oficial de Xativa despachada a 23 de Agost del dit any foren testimonis Antoni femenia y Vicent Ivars naturals y abitador de benisa el contra[y]ent Antoni Tur es natural de ivisa y abitador de Benisa». Firma Fr. Próspero Castelló, vicario” (QL-03 (1623-1675) f. 292v).

[10] 1672, 10 de marzo. AHP Benissa. Bautismo. (QL-03 (1623-1675) f. 205v). Antoni Vicente Gregori Tur.

[11] AHMD. Solicitar a autor.

[12] Ídem. f. 176v y 177.

[13] Ídem. f. 95v.

[14] Ídem. f. 108v-109v.

[15] Ídem. f. 79v. y  80. Se trataría de un corral adosado a vivienda, de planta cuadrada, con una superficie aproximada de cuatrocientos metros cuadrados. Dentro de esta superficie, dos naves cubiertas que formaban una «L» y vertían al raso interior. La capacidad de esta corraliza coincide con la que el documento concede al cerrado de la Rosina.

[16] Josef Feliu Feliu nació del matrimonio entre Josef Feliu, de Miquel y Elisabet, y Francisca Feliu, celebrado en Benissa el 29 de septiembre de 1715. El contrayente era viudo de Teresa Avargues, natural y habitador de Benissa. Ella, doncella de la misma vecindad. Fueron dispensados en 2º y 3º grado por un lado, y por 4º de consanguinidad. Además, en 3º y 4º grado  de afinidad. Fueron testigos del enlace Joseph Avargues, natural y habitador de Calp y Juan Feliu, de Benissa (AHPB. Matrimonios. Libro QL-04 (1676-1747) f. 86v).

[17] ARV. Solicitar a autor. Podría tratarse de un corral situado en las inmediaciones del antiguo cementerio (actual Plaza de la Constitución) y que se hallaba en ruinas a finales del s. XIX.

[18] Ídem. f. 79-79v. Hijos del matrimonio formado por Luis Torres Feliu y María Clara Ivars Forner y celebrado en Benissa en 1677 (AHPB. Matrimonios. Libro QL-04 (1676-1747) f. 3).

[19] Ídem. f. 115v.

[20] Aportación de Laureano Robles Carcedo, recogida en www.historiadecalp.net por Andrés Ortolá Tomás, a partir de un documento localizado en el Archivo Municipal de Valencia. Según estas noticias, el cabildo valenciano tomó el acuerdo de conceder 50 libras a la villa de Calp como limosna.

[21] ARV. Solicitar a autor.

[22] Dada su posición de atalaya sobre la costa, la fachada del conjunto estaría orientada a sureste, con corrales y caballerizas frente a sí, a pie de camino y con acceso directo a la heredad. De la observación del edificio en su estado actual, puede destacarse la presencia de un cuerpo de tres alturas, de fábrica antigua, armado con contrafuertes en su base. La ermita, adosada a la fachada posterior de la masía, muestra una data de 1717 labrada en piedra sobre su umbral de entrada. La conversión de la masía en dos grandes casas de labor debió de acometerse mediante el derribo de parte de la edificación existente, a la que se añadió otra fase de obra nueva.  El adosamiento de la nueva vivienda a la más antigua presenta un retranqueo que parece acomodarse a una estructura preexistente y que por sus características podría tratarse de una torre defensiva. Junto a las dos viviendas resultantes, en una cota superior del terreno se ubicaban la era de trillar, el aljub y dos pozos.  La nueva vivienda consistía en un edificio de planta rectangular, construido con dos crujías paralelas a fachada y tres alturas. La inferior destinada a corrales y la superior a cambras.

[23] La aparición de los Abargues o Avargues en Calp pudo producirse poco antes de 1550, en un período anterior al tiempo de Maqueda, a partir de los primeros intentos por instaurar una planificación estable para la defensa de la costa a instancias del virrey duque de Calabria. Esta familia procedía de la nobleza aragonesa y su asentamiento debió de obedecer a la necesidad de situar una capitanía experimentada al frente de las fuerzas defensivas de tierra. Para este fin y el de promover su arraigo en Calp, los Abargues recibirían la concesión de tierras en recompensa y ciertos derechos sobre el comercio de esclavos y cautivos (Luri, 2017: 114-115).

[24] Amplia documentación de estas antiguas viviendas históricas y sus ocupantes puede encontrarse en la obra del mismo autor: «Masías, casas fuertes y otras cosas memorables», 2017.

[25]Solicitar a autor..

[26] En 1895, los parajes afectos a la partida de la Cometa y Casas de Torrat reunían un total de 31 viviendas rurales dispersas en las que residían permanentemente 143 habitantes (Luri y Sala, 2002: 114-117).

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