El golf de Calp y su alcalde feliz

Imagen: eldiariocv.es

Al alcalde de Calp, César Sánchez, le haría «inmensamente feliz» la construcción de un campo de golf dentro de los cuatro palmos de terreno libre que le quedan a este término municipal. Así lo ha manifestado en público: César sueña con «un proyecto estratégico de excelencia y calidad para nuestro pueblo; un proyecto que dé empleo a nuestros jóvenes los 365 días del año».

Decía Hemingway que la felicidad en la gente inteligente era la cosa más rara que él había conocido. Querría decir el Nobel que en la vida más vale pensar poco, actuar con cierto pragmatismo y no hacer demasiado caso a los remilgos que nos dicte la conciencia. Para algunos, la felicidad residirá en conservar la familia y la salud, la cultura y el buen nombre. Otros hallarán su dicha en un ascenso político o en el enriquecimiento ilícito, en un campo de golf o vaya Vd. a saber en qué: quizá en cualquier cosa que los haga parecer lo que en realidad no son: personas sabias y decentes. En el caso que nos ocupa —el proyecto onírico del golf de Calp—, todo apunta a que el asunto va hacia adelante, firme y discretamente.

Las consignas del tostón

La tarde del sábado 10 de marzo, día de la puesta de largo de la Casa Nova de Calp, tuve ocasión de seguir las distintas intervenciones del acto a través de la transmisión en vivo que ofreció el Ajuntament de Calp. Éramos cuatro en línea, en ocasiones sólo dos o tres. Escuché con interés el cierre del acto: dieciocho minutos de intervención del alcalde durante los que usó en decenas de ocasiones y hasta la saciedad los latiguillos-consigna «nuestro pueblo», «empleo», «oportunidades», «trabajo», «futuro», «calidad», «sostenibilidad» entre otros de este caletre. Un discurso lleno de lugares comunes, frases hechas y filfa de la buena. Sánchez no sólo deseaba mostrarse «inmensamente feliz» con su alocución, sino que en su magnanimidad deseaba vernos a todos comprando su murga de la prosperidad: «doblareis la espalda mientras yo me forre, tranquilos, aunque sea en precario, curro no os tiene que faltar».

Intervención de César Sánchez en el acto inaugural de la Casa Nova: ¨curro no os tiene que faltar”. Fuente: Ajuntament de Calp

En la Factoría Camps-Cotino de València, donde César Sánchez se formó como político entre presuntos corruptos, cilicios y misales, le enseñaron muy pronto y bien que el arte de la política se basa en la manipulación de las necesidades y pasiones humanas. Estas formas miserables de abuso psicológico —que venden humo y juegan con las emociones y los sentimientos de escasez de las personas— deberían estar penadas por la ley. La «política profesionalizada de la derecha» se ha venido nutriendo de un granero de jóvenes promesas sin escrúpulos, formadas institucionalmente en todas las mañas torticeras de la función pública y la comunicación, desde las propias de la financiación ilegal a las derivadas del tráfico de voluntades, el clientelismo y el fraude electoral. Usos feos y muy poco católicos parecen ser. No es de extrañar que la corrupción sea uno de los problemas que más preocupa a los españoles.

Para las entidades patrióticas del poder, los contribuyentes que no pertenecen al club de héroes o simpatizantes no son clientes a satisfacer sino paganos a desplumar. Muchas ciudadanas y ciudadanos disidentes, huyendo de estas porqueras, han quedado fuera de la tutela de «La Organización», y por su tozudez sólo han encontrado en pago la indiferencia o la importunación. Algunos en Calp conocemos este trato arbitrario y excluyente que en conocidos casos ha llegado a poner en riesgo la estabilidad y economía de algunas familias trabajadoras. En la actualidad, el miedo a las represalias que sufren en silencio muchos empleados municipales sólo puede compararse con el miedo cerval, con el terror que padecen políticos y enchufados del ayuntamiento ante la posibilidad de perder el chollo del sillón y verse de nuevo en la fría realidad de los mortales.

Más allá de las palabras

Un momento cumbre de la referida alocución del alcalde se produjo cuando éste se atrevió a afirmar que Calp no puede admitir más camas en temporada —«porque el pueblo ya se encuentra lleno hasta los topes»—, para pasar a refrendar a continuación y con descaro su política de fomento de nuevos hoteles de cuatro estrellas: «seguiremos apostando por la construcción de edificios hoteleros que no se ocupen sólo cuatro meses y den trabajo a nuestros hijos y a nuestros nietos durante todo el año». Una cosa y la contraria cupieron para muchos de los presentes en un auditorio que rompió a aplaudir con las orejas. Ni límites ni moratorias, Sánchez apuntaba directamente al problema de la estacionalidad, caballo de batalla de los municipios que sólo basan su actividad económica en el monocultivo del turismo, sea playero, deportivo o cultural. Por lo entendido, innovación, formación, desarrollo y nuevas tecnologías, actividades industriales, comerciales o propias del conocimiento de un s. XXI que transcurre rápido, no nos darán nunca de comer. «Camarero, recepcionista, cocinero, sumiller», estas son las opciones que puso Sánchez sobre la mesa, imaginamos que vigentes hasta que lo permitan la coyuntura socioeconómica y la robotización de los servicios. ¡Arriba España y la productividad! Con este esquema, el alcalde sabe que sólo se forrarán cuatro, entre ellos, él.

Rotonda de la N·332: César Sánchez mostrando a un operario el dedo de la subvención. Imagen: CalpDigital

Los planes directores, estratégicos, esdrújulos y esferoidales que desplegó Sánchez en su exposición del 10 de marzo vinieron a reafirmar lo que algunos nos tememos; su discurso aportó bastantes claves: la primera, que el proyecto del campo de golf de Calp sigue su curso de estudio y planteamiento, y que iniciativas muy concretas se están tomando para su «feliz» consecución. Lo grave del asunto ya no es esto: un proyecto de esta envergadura, de ser viable por cumplir con los mínimos criterios hídricos y medioambientales exigibles, presenta pros y contras que deben analizarse y someter a la ponderación general; lo que realmente debe preocupar a todos es el secretismo con que se está hurtando un debate público que permitiría la consulta y la manifestación de la voluntad de las personas que residen en este pueblo. La política de hechos consumados tras un bombazo mediático parece ser la ruta escogida para la materialización del proyecto, una vez que éste sea sometido al campaneo y a la brega de una campaña electoral que se aproxima.

Golf de Calp: «eppur si muove»

Durante las semanas pasadas hemos asistido al proceso lento de desforestación que ha afectado a la ladera de arbolado de la antigua finca de Feliu. Este trozo de terreno, convertido en masa forestal hasta hace pocas fechas, conecta la carretera de Garduix con el camino del Quisi a la altura de la Casa del Cocó. La finca, junto a la contigua del Pla, fue adquirida por un grupo de conocidos empresarios locales en 1987, hace algo más de treinta años. Con la calificación de suelo urbanizable garantizada, los propietarios echaron a perder la emblemática casa solariega existente y los extensos terrenos que la circundaban. Durante décadas, el paraje desolado fue convirtiéndose en un lugar ruinoso, rodeado por la fronda de un bosque de pinos. La cosa súbitamente cambió. Actividad y leña. El sistema de tala de estos pinares responde a la maniobra sagaz que induce el «síndrome de la rana hervida», de la consumación de facto, sin prisa pero sin pausa; con total aquiescencia municipal, como si nada, se ha alentado y permitido el providencial destrozo. Los vecinos de Calp podremos comprobar en pocas fechas cómo quedan reducidas a un despejado erial las más de 23 ha de bosque sin que aparezcan los responsables de estos hechos.

Toda esta zona devastada une hoy el parque urbano de la Casa Nova con el Pla de Feliu, Ráfol y la heredad y Casa del Cocó, de propiedad municipal. A esta extensa superficie de terreno habría que sumar las 7 ha con las que cuenta el antiguo predio de la Font Salá, paraje en donde se levantó en su día el malhadado Parque Botánico de Calp. Sánchez, en la intervención reseñada del día 10, anunció la creación en este lugar de un «parque natural urbano deportivo, espacio verde como el río de Valencia», es decir —pasado a limpio para los no iniciados—, el proyecto supondría la canalización y puesta en uso de buena parte del Barranco del Pou Roig y la recuperación de sendas y «caminos catastrales».

Perspectiva de los terrenos afectados por el proyecto de campo de golf de Calp. Imagen: Google Maps

Esta información sugiere que el proyecto del campo de golf de Calp se halla perfectamente delimitado y que éste abrazaría una superficie de afección mínima de unas 120 ha. Dentro de esta zonificación se incluirían el polígono del suelo industrial del Pou Roig —jalonado por las dos flamantes rotondas—, que permanecería integrado como zona comercial y de servicios, y los sectores de Gargasindi y aledaños, con las tierras de las antiguas heredades de la Soliva, l’Abaegera y Cocentari. Toda la edificabilidad del suelo se concentraría en áreas destinadas a la edificación de establecimientos hoteleros y viviendas de alto standing. El campo de golf, de 18 hoyos, sería de propiedad privada y tendría un uso comercial.

Un negocio atractivo sin duda para los propietarios del suelo, algunos de ellos hoteleros que, como ya indicamos, cabalgan sobre los lomos de la generación del promotor®4.0: «¿vender la tierra? ni hablar, no, nunca, jamás». Habrá que sopesar si el sacrificio de todo este espacio rural resultaría provechoso para Calp, población integrada en una comarca que ya cuenta con este tipo de oferta deportiva, entre otras muchas. La iniciativa plantea importantes cuestiones difíciles de salvar ante la falta de recursos hídricos disponibles y dado el impacto que el proyecto produciría sobre un medio sobreexplotado. Como ciudadanos debemos exigir que se abra un debate social sobre este asunto, más allá de los intereses privados y la manipulación política.

Además, deberíamos valorar, muy especialmente, si este tipo de proyectos en profusión son en realidad una «solución de vida» para todos los jóvenes locales, habidos y por haber, a quienes César Sánchez solo desea ver ataviados con mandil, uniforme o delantal.

Que son «solución de vida» para el señor alcalde lo tenemos claro.

4 Replies to “El golf de Calp y su alcalde feliz”

  1. Son todos la misma escoria. Da lo mismo el color político, está comprobadisimo , Depredadores insaciables y capaces de traicionar al más alto dios con tal de escalar posiciones politicas y acumular ceros en sus cuentas en paraísos fiscales.

  2. ‘Todos son la misma escoria’ es muy bonito para el Partido Popular. Y es que son los que han gobernado por más de un año en los últimos 20 años. El PP es el claro culpable del descenso de la calidad de vida de los calpinos.

  3. La Unión Soviética era mas transparente que el ayuntamiento de Calpe (y vamos viendo que aun mas el partido a nivel nacional). Las cosas las hacen con una chuleria intolerable en una democracia europea, pero ya sabemos lo que es para ellos la democracia: algo que se aprende como el que aprende un idioma nuevo que no es el suyo, el materno, que no es el de sus pensamientos más privados, pero que practican con soltura a diario para luego decir que solo ellos lo hablan, y al final convencerán a los demás de que hasta lo han inventado.

  4. No tengo nada que rebatir sobre tu opinión sobre CS. Pienso que el problema de Calpe son los Calpinos que lo han permitido todo con independencia del color político.

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