La caseta dels Figueros. Canelles, Benissa

La caseta dels Figueros, en la actualidad. Fuente: el autor. (Imagen superior, de 1995).

Cayendo al pie de un calvario se encuentra la Lloma del Pinar, en las faldas de La Pedrissa, Canelles. Esta vertiente se viste de aliaga y romero para conducir sus eriales hasta el hondo del Estret. La cordillera se ofrece abrupta y desnuda, apenas salpicada de leñas de carrasco que se desvencijan tristemente para pudrirse al suelo. El paisaje arriba es rotundo y seco, desolación de abandono que ya no alberga esperanzas de humanidad.

A lomos de este roquedal hallamos los restos de una caseta en ruinas. De ella se sabe entre poco y nada. Fue conocida en su día como la caseta dels Figueros, apodo de una estirpe labradora benisera. Esta familia numerosa se había diseminado por las tierras de la partida con esa solidaridad de especie que bendicen los vínculos de sangre. De ella me habló mucho el centenario Vicent del Chacal (1912-2012) por ser la suya: de sus parentescos de grado y sus auxilios mutuos. Los testimonios de entonces –veinte años en una libreta− mejoran sustancialmente las noticias que recoge el material de archivo, siempre tan escaso y parco.

Fachada de la caseta dels Figueros en 2017. Fuente: el autor

Se sube a la caseta tomando una senda que parte del lecho del barranco. Las últimas lluvias han avivado un tanto su aspecto áspero, de cauce lagartero. En ese punto se halla la fonteta dels Corrins, hoy de caudal mezquino, emergente de un paredón de la hoz que muestra algún vestigio de humedades. El ascenso desde el hondo hasta las ruinas de la vivienda deja a la izquierda una escalera angosta de bancales. La ruta se halla invadida por la maleza y así se multiplican los pasos perdidos por vericuetos y ribazos sin salida. Todo es un tapiz de matorral al pecho que vence el caminante hundiendo su cuerpo en la espesura.

Veinte minutos de pendiente penosa nos conducen hasta la caseta. Su fachada se ha vencido hacia adelante. La inclinación exterior del muro provocó que el tejado se vaciara dentro de la primera crujía. El antiguo estar, como un fosar revestido de azulete, se tragó forjado y cubierta dejando para la segunda nave de la cambra la pervivencia de una pulcra destrucción. Viguetas de tronco como lanzas se clavan en sus estructuras. Buscamos la capilla de algún pozo y no la vemos. Precaución a cada paso. Los corrales se amontonan en un despeñadero de roca y teja que da paso a un cubierto destinado a paritorio.

Imagen de la primera crujía, con el forjado y tejado derrumbados. Fuente: el autor
Aspecto de la estructura de la vivienda, sección lateral. Fuente: el autor
Cambra en la segunda nave posterior del alto. Fuente: el autor
Corral cerrado. Segunda crujía de planta. Fuente: el autor

 

 

 

 

 

 

 

 

Los antecedentes más antiguos de este linaje los encontramos en la persona de Antoni Tur, labrador originario de Ibiza y habitador de Pedreguer, viudo por muerte de la isleña Beatriu Bolufer, quien posteriormente casó en 1635 con Caterina Palones de Teulada. Sus descendientes se instalaron en La Vall del Pop y del enlace referido partió la rama benisera con descendencia a partir del primer tercio del XVIII. En febrero de 1845 casaban en la iglesia parroquial de Benissa Jaime Tur Ivars “Figuero”, de Vicente y María, de 24 años de edad, y Dionisia Font Puigcerver, de 17, hija de Pedro y Vicenta. La pareja se asienta en Canelles, donde edificarán la caseta de campo, objeto de nuestra crónica, algunos años después. Del matrimonio habrá once hijos, según testimonio de Vicent del Chacal, biznieto de estos contrayentes.

1.- Vicente Tur Font (1846-1897), casa en 1870 con Magdalena Barber Ivars, “Chalefera”. De esta rama procede la línea de los “Chacal”.

2.- María Tur Font (1851- ), casada con Diego Cabrera Crespo, “Pomero”, con descendencia en Argentina.

3.- Vicenta Tur Font (1853- ), casada con Domingo Grimalt, “Pardos”.

4.- Pedro Tur Font (1856-1869)

5.- Dionisia Tur Font (1858-1879)

6.- Francisca Tur Font (1860-1896), casada con Vicente Cabrera Crespo, “Pomero”.

7.- Dolores Tur Font (1865 -1869)

8.- Josefa Tur Font (1864- )

9.- Jaime Tur Font (1867- ) “El Sivil”, casado con Francisca Crespo Torres “Bufes

10.- Francisco Tur Font (1869-1896)

11.- Antonio Tur Font “El Retor”, soltero.

De estos enlaces procede el tejido humano que se extenderá por las tierras de la partida a finales del s. XIX y durante el XX. Como podemos comprobar, muchos miembros de esta familia fallecerán jóvenes o se verán obligados a buscar nuevas oportunidades con la emigración.

Jaime Tur, “El Figuero” falleció en 1882; su esposa Dionisia Font, en cambio, vio nacer el nuevo siglo en su hogar de Canelles. El último propietario habitador de la caseta fue Vicente Pastor Fluixá “Cal Rei”, esposo de María Cabrera Ivars, labrador originario de la Casa del Rei, en Oltá. Ambos ocuparon la vivienda hasta los años 60, tiempo en el que, con el abandono de su uso agrícola y ganadero, comenzó la imparable decadencia. Nombres y apellidos, apodos y noticias que a muchos dirán más bien poco. Al fin y a la postre son raíces humanas de gente de hoy: legado para el olvido.



 

3 Replies to “La caseta dels Figueros. Canelles, Benissa”

  1. Gran ressenya jose luis,doncs mira que sempre que he anat per Canelles mirava la casa eixa enmig de la malea i pensava,com s’arribarà ahí?

    Llàstima l’estat d’abandó i tot el que s’està perdent.

    1. Pégate una vuelta por ahí, con cuidado… La segunda nave de la cambra impresiona, parece intacta. Salut!

  2. Interesantísimo. No la conozco. En medio del monte como está, ahí se va a quedar. La de historias que habrá visto esa casa…

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