Calp, 1905: La resurrección de “La Chacala”

Ruinas de la Casa de Joan de Mariana, Barranc Salat. Fuente: autor

Alguien mandó dar aviso a Joan de Mariana. Dos se tiraron al monte para buscarlo. Las malas noticias vuelan. Encontraron al joven Joan haciendo leña en su caseta del Barranc Salat: una pequeña vivienda situada entre bancales estrechos que fueron ganados a una ladera abrupta de secarral. Un siglo más tarde, y junto al mismo enclave, se acondicionaría el vertedero municipal de Calp para arruinar el barranco del Tort y cegar su fuente con toneladas de inmundicia. De la casa de Mariana quedan hoy algunos restos, entre ellos, un esquinazo de muro alto que se empecina en no caer sobre la escombrera.[1]

La vida de Joan de Mariana no había sido fácil. Nació de madre soltera, Mariana, quien le dio apellido. El segundo fue consagrado al apóstol san Pedro para redimir el pecado materno y purificar al niño. Parece ser que Joan Femenía Sampedro había nacido en 1870, presumiblemente en Benissa, aunque no existe traza del hecho en los libros bautismales de esta población. Quizá recibiera sacramento en Calp.

Corría 1905. Joan había casado pocos meses antes con la benisera María Dolores Tur Barber, “La Chacala”, quince años más joven que él. Las dificultades económicas agobiaban al joven matrimonio y optaron por separarse. Dolores consiguió un empleo en Denia como nodriza mientras Joan permanecía en el hogar familiar, dedicado a las labores de la tierra y en espera de mejores tiempos.

Aquel día andaban tras Joan para comunicarle que Dolores había fallecido de forma repentina. No sabían más los mensajeros. Sorpresa y dolor para el joven campesino. Hacia la capital del marquesado se dirigió a lomos de un burrillo, desolado, para realizar los trámites judiciales y organizar el traslado del cadáver de su esposa.

Un cortejo fúnebre conduciría los restos de “La Chacala” al camposanto de Calp días después. Todos detrás de un carruaje, familia, vecinos y el rector bajo el sol de la mañana. El ataúd consistía  en un sencillo cajón de madera sin clavetear que se movía sin cesar con el trajín del carro. Llegando a los muros del cementerio, un quejido de madera rasgó el silencio y detuvo a los presentes en una expectación de espanto. Una mano apareció de improviso entre las tablas y levantó la cubierta con brusquedad. Por sus pies salió la difunta de su ataúd ante la alegría indescriptible del esposo.

María Dolores Tur Barber “La Chacala”

Esta historia real forma parte del anecdotario calpino que testimoniaban los más mayores hasta hace pocas décadas. Nadie supo en realidad qué sucedió a Dolores Tur en aquel tránsito entre la vida y la muerte. El suceso debió de conmocionar a la reducida comunidad parroquiana de aquella época. Sí sabemos que “La Chacala” tuvo una hija, llamada Amparo por su devoción hacia la Virgen de los Desamparados, que enviudó joven y que su vida transcurrió ligada a los trabajos de sus tierras del Barranc Salat. Falleció en 1975 a los 90 años de edad.

 

[1] Las ruinas de la vivienda se hallan situadas a unos 300 m. del deslinde entre Benissa y Calp, dentro del primer término. Junto al barranco del Tort. Coordenadas geográficas: 38°39’6.78″N  0° 0’13.69″E

 

2 Replies to “Calp, 1905: La resurrección de “La Chacala””

  1. Gran treball jose luis novament.
    On està situada exactament?

    1. Hola, Garrot. Copia y pega en Google: 38°39’6.78″N 0° 0’13.69″E

      Salut!

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