Los Durá de Xaló y la casa de Les Duranes

Conflicte d' interessos, de Manel Arcos
Conflicte d’ interessos, de Manel Arcos

He releído con sumo gusto algunos fragmentos de la obra de Manel Arcos, Conflicte d’ interessos,[1] un trabajo muy sugestivo y bien documentado que trata sobre el bandolerismo de la Marina Alta en tiempos de caciques (1844-1875). Me ha agradado especialmente, por motivos personales, su capítulo relativo a la figura de don Miguel Durá Garcés (1802-1867), alcalde y notario de Xaló, a la sazón diputado provincial en la jefatura política que encabezó el moderado José Rafael Guerra. Cabe indicar que nuestro hombre, Durá, entró a formar parte de la corporación provincial constituida en abril de 1844, tras la sofocación del levantamiento progresista de Pantaleón Boné en la plaza de Alicante.[2] Estos sucesos acontecieron, pues, en un momento histórico de grave conflicto político, cuya solución definitiva envolvió al estamento militar representado por el capitán general de Valencia, Federico de Roncali.

El carácter de Miguel Durá ofrece gran cantidad de matices atractivos. Hombre de fuerte personalidad y formación se inició como secretario municipal de Xaló y fue elegido alcalde ordinario en plena juventud. Su concurrida escribanía protocolizó actos jurídicos relativos a todos los pueblos de la comarca durante casi dos décadas. Dueño de extensas fincas rústicas, todas sus propiedades urbanas se encontraban acondicionadas con “inteligentes soluciones” para su rápida evacuación por subterráneos y tejados, y la defensa a fuego desde parapetos y aspilleras. La voz popular recuerda todavía su apego a ciertas personas y complicidades clandestinas, de ésas que solían vagar por peñas y desfiladeros a lomos de caballería. Una figura interesante, propia de una cultura y de su tiempo. Su hijo menor, Miguel, con quien compartía apellidos, l’ advocat Durá, bien casado en Denia, fue su digno sucesor y dio buena cuenta de la tradición patriarcal.

El paso de Durá por el gobierno político provincial abrió para él nuevos cauces de influencia en los resortes políticos conservadores que se extendieron pronto a los económicos. Los lazos personales de Durá con los distintos gobernadores, desde Campoamor al conde de Santa Clara, fueron permanentes. A mediados de siglo, estrechó también vínculos con José Minguilló, importante comerciante y político alicantino, y con José Zaragoza Benimeli, alcalde de Calp, a quien había ganado para la causa conservadora. Los acuerdos comerciales de los tres prohombres iban destinados al transporte y venta de todo tipo de productos, materiales de obra y maderas que se suministraban al interior de los pueblos de la Marina a través de la rada calpina. Una de las muchas iniciativas del industrioso don Miguel fue la de instalar una plaza de toros desmontable en Xaló y llevar a ella a El Chiclanero, torero en boga de aquel tiempo, quien había inaugurado el coso de la capital alicantina meses atrás[3]. Corría en el aire de aquel verano de 1849 la amenaza de una epidemia de cólera-morbo que había obligado a encalar todas las fachadas de las casas de los pueblos como medida sanitaria.

 

carta_dura_a
Autógrafa de Ramón de Campoamor, gobernador civil de Alicante, a Miguel Durá, hacia 1853
Autógrafa del alcalde de Calp, José Zaragoza a Miguel Durá, en 1850
Autógrafa del alcalde de Calp, José Zaragoza a Miguel Durá, en 1850

 

Recomiendo vivamente la lectura del texto de Arcos, pues llena un vacío testimonial que se hallaba pendiente de colmar alrededor de las figuras de estos personajes singulares. Conocer su perfil resulta indispensable para entender los entresijos sociales y políticos de aquel tiempo en este ámbito comarcal.

No incidiré en las aportaciones aparecidas en Conflicte d’ interessos. Sí quisiera continuar refiriéndome, desde un espectro de recuerdos más benignos, a modo de anecdotario, a algunos aspectos que atañen al ámbito familiar de los Durá y pueden encontrar un eco en la memoria popular xalonera. Debo confesar primero que la publicación de Manel Arcos me ha producido una sana envidia: se trata de un trabajo de investigación que yo mismo habría deseado acometer, como se entenderá seguidamente, y que él me ha ahorrado con brillantez. Y bueno es que lo haya realizado, puesto que el factor tiempo no suele jugar a nuestro favor y son muchas las cosas que a uno le quedarán por hacer.

 

Casa de Les Duranes, Benibray, Xaló, en 1990
Casa de Les Duranes, Benibray, Xaló, en 1990

 

En 1990, atraído por las noticias históricas[4] que me facilitaba don Juan Giner Monserrat, entonces boticario de Benissa y hoy cronista oficial de Xaló a sus ochenta y muchos años de edad, adquirí la casa de campo de don Miguel Durá,[5] situada en la partida del Benibray: una hermosísima vivienda rural cercana al pueblo, en estado de ruina, que conservaba a duras penas un antiguo riu rau de arcadas interminables. El trato lo cerró Pepe Puça, José Femenía Ausina, nonagenario hoy, antiguo jefe de la Hermandad que conocía el término y sus fincas como la palma de la mano.

En posesión de la heredad y dentro de un habitáculo de la cambra, entre cajas vacías de frutos y sogas desvencijadas de esparto, hallé un rimero de legajos viejos y gran cantidad de hojas sueltas, entre otros hallazgos. Así, a primera vista, descubrí tres cartas que llevaban la firma del poeta romántico y gobernador civil de esta provincia, Ramón de Campoamor. Supe más tarde que no son pocos los vecinos de Xaló que conservan documentos sueltos de este valioso pecio. En el patio de la casa, entre la maleza, también descubrí varias lápidas antiguas de estos protagonistas, retiradas del camposanto mucho tiempo atrás.

Don Miguel Durá Garcñes, en su lecho de muerte, fotografiado con su vara de alcalde. 1867
Don Miguel Durá Garcés, en su lecho de muerte, fotografiado con su vara de alcalde. 1867

Meses más tarde, pude visitar la casona de los Durá, situada en el carrer Nou de la población. La imponente vivienda, cerrada a cal y canto desde hacía años, contaba con un gran huerto murado que se extendía hasta el carrer Salamanca. El interior de la casa se conservaba en un estado “original”, como si entre sus muros se hubiese detenido el tiempo con un silencio húmedo, oscuro y denso. Me impresionó sobremanera encontrar sobre el hogar, en el estar de la cocina, una litografía del rey Fernando VII, sin lugar a dudas, grabado genuino del primer tercio del XIX. Una de las estancias que no abrimos, pues se hallaba bajo llave, “el despacho”, conservaba celosamente el “archivo familiar”.

El apellido Durá había desaparecido de Xaló muchas décadas atrás. La investigación particular que yo había iniciado, relativa a esta familia, corría en paralelo a la propia indagación de la historia de la vivienda por mí adquirida, conocida popularmente en la población como de “Les Duranes”.

Fallecido don Miguel en 1867, la casa de campo había sido heredada por su hijo Juan Bautista Durá Garcés (1831-1879), también alcalde y notario de Xaló, casado con Josefa Giner Cerdá, natural de Sella, pueblo donde contrajeron matrimonio en 1863. Josefa era hermana de quien fuera rector de Benissa entre 1902 y 1912, el también sellardo Tomás Giner Cerdá. Del matrimonio entre don Juan Bautista Durá y Josefa Giner hubo cinco hijas, las populares “Duranes”: Rosa Maximina (n. 1864), Matilde Sofía (n. 1865), Virginia Enriqueta (n. 1869), Josefa (n. 1871) y Emilia Águeda (n. 1874).

 

Xaló, última década del siglo XIX, las cinco hermanas Durá Giner, "Les Duranes", en primer término. Su madre anciana, Josefa Giner, la segunda por la derecha.
Xaló, última década del siglo XIX, las cinco hermanas Durá Giner, “Les Duranes”, en primer término. Su madre anciana, Josefa Giner, aparece la segunda por la derecha.

 

Una de estas hermanas contrajo matrimonio con el médico de Xaló Fulgencio Gil, las demás permanecieron solteras. De este enlace nació en 1900, después de otros hijos, Guadalupe Gil Durá, última propietaria y representante de la saga, quien falleció soltera. Guadalupe es recordada todavía entre los xaloners de avanzada edad.

 

Riu rau de Les Duranes, en 1990
Riu rau de Les Duranes, en 1990
Casa de Les Duranes,. Xaló, 1990.
Casa de Les Duranes,. Xaló, 1990.

Más pronto que tarde, las personas terminamos por tomar consciencia de que no somos poseedores de cosa alguna, sino que son las cosas quienes nos poseen a nosotros. La casa de Les Duranes, hoy en otras manos propietarias, fue restaurada con esmero y luce ahora con un nuevo esplendor, quizá un esplendor de una rusticidad impostada. Sus viejas aspilleras, reconvertidas en coquetas ventanitas interiores, ofrecen el testimonio de un pasado legendario que apenas podríamos imaginar acudiendo a una ilusión evocadora. El aljibe se encuentra inutilizado, el horno, poblado de flores y la inevitable barbacoa ocupa el lugar que antes albergaba el gallinero.

Dentro del patio intramuros de la casa, descubrimos en su día una misteriosa galería subterránea por la que no pudimos introducirnos debido a su estado y peligrosidad. Ubicamos la entrada de aquella gruta construida con bóvedas de vuelta, pero nunca la salida. Decidimos finalmente taparla por cuestión de seguridad. Alguien del pueblo apuntó que había sido lugar de escondite y escape, al menos durante nuestra última Guerra Civil: éso es lo que se dijo entonces y éso es lo único que se sabe.

 

[1]  ARCOS MARTÍNEZ. MANEL. Conflicte d’ interessos. Bandolerisme i vendetta a la Marina Alta en temps de cacics (1844-1875). El Petit Editor, 2015. Pág. 47 y siguientes.

[2] Según el libro de actas de la Corporación provincial de 1844, don Miguel Durá sólo acudió a las sucesivas sesiones mantenidas a finales de noviembre de aquel año para tratar temas generales. Estas actas carecen de su firma al haber sido elaboradas por el escribiente posteriormente. Durá dimitió el 26 de septiembre de 1845, aduciendo “falta de salud”. Aquella corporación se encontraba constituida por José Rafael Guerra (jefe Político), Miguel Nogués, Carlos Corbí, Miguel Durá, Andrés Rebagliato Pescetto (Orihuela), José Atanasio Torres (Callosa de Ensarriá), Juan Thous Carreras (Villajoyosa), Luis Bernabé Sempere (Monóvar), Carlos Corbí, Ramón Falcó y Pascual Server.

[3]  La gira de El Chiclanero, procedente de Albacete, le condujo a nuestras tierras donde contaba con la propuesta de varios festejos. En su periplo hacia Denia se detuvo en Calp. Finalmente, el compromiso en la plaza del Marquesado, para el 7 de octubre, no se celebró ante la indignación de los numerosos aficionados. Según nuestras noticias, el coso dianense era de planta cuadrada, y la poca distancia entre las tablas y el fondo, peligrosa por su estrechez. A su vez, se había eliminado de ella la primera barrera, dejando engañaderos en las esquinas. Las gestiones realizadas por Durá para la celebración en Xaló se hallaban adelantadas, según recoge su correspondencia privada. La venta de la carne de las reses se había comprometido en Ondara.

[4] Don Juan Giner relataba aspectos muy interesantes respecto al personaje en cuestión, ofreciendo primicias que posteriormente pudieron documentarse. En la partida de La Solana, refería el arqueólogo, historiador, enólogo y maestro Giner, en tierras de Durá, se localizaba una suerte de pozo que era utilizado asiduamente para la custodia de armas y otros menesteres de tacha similar.

[5] La casa consistía/consiste en una edificación lateral que es principal de doble altura, construida en dos crujías paralelas a fachada, cuyo frente linda por Oeste con camino. Las esquinas de la obra se hallan reforzadas con cantoneras de piedra trabajada. Presenta aspilleras en la segunda planta para cubrir defensivamente los flancos de fachada lateral y camino. El patio, cerrado por muros, conserva un riu rau interior que es de fábrica antigua; sobre éste se levantan graneros. El riu rau principal, de nueve arcos, orientado al Sur, es de obra posterior. Las bases de sus arcos son de cantería. La casa cuenta con un aljibe con safareig, horno, era de trillar y sequero. El ayuntamiento de Xaló instruyó en 1990 un expediente de demolición por el peligro que suponía el estado de la edificación para los niños y niñas que acudían diariamente a las escuelas próximas.

Deja un comentario