Calp, “ciudad sostenible”: una fotografía coloreada de medio siglo (1963-2013)

Campaña de ACEC contra la altura de edificación
Campaña de ACEC contra la altura de edificación

“Con la construcción del nuevo edificio de 34 plantas comprobamos con tristeza que en este municipio siempre se tropieza con la misma piedra — con la especulación salvaje–; nunca aprendemos de nuestro pasado. La estrechez de mente, la falta de valor y algún que otro interés espurio han atrapado a este pueblo a estar sometido a un Plan General caduco, ineficaz y peligroso. No hay partido político que haya visto la necesidad de realizar una reordenación y nueva redacción del mismo desde una perspectiva real de sostenibilidad, olvidado en “yo” presente y pensando en el “nosotros” futuro”.

Con estas reflexiones, los ecologistas de Calp dan inicio a una petición pública orientada a la recogida de firmas que fuerce cambios fundamentales en el PGOU de la población por presión popular. La impresionante estructura del nuevo apartotel, situada en segunda línea de la playa del Bol, ha despertado la conciencia vecinal de una opinión pública que se reparte entre los apasionados defensores y los indignados detractores del rascacielos, atendiendo todos a cuestiones estéticas, económicas o paisajísticas. Quizá la construcción de este coloso, sobre un solar propiedad de las Hnas. Franciscanas de la Inmaculada, Fundación Abargues de Benissa y explotado bajo condiciones de “renting” a setenta años por una empresa hotelera local, suponga el más apropiado corolario a más de medio siglo de urbanismo rampante en nuestro término: cincuenta años de actuaciones que ensombrecen los recuerdos de quienes conocieron este territorio, pobre, pero en esplendorosa plenitud.

No sé si nosotros, los humanos ya cincuentones al uso, contemplaremos siempre con deleite nuestras fotografías de juventud. Imagino que será cosa de cómo nos pille el cuerpo y lo asumida que tengamos la idea de que los retrocesos físicos suelen ser propicios para fomentar los avances intelectuales y, por qué no, para desencadenar incluso verdaderos despertares espirituales: “donde falle la cantidad que no lo haga la calidad”; “donde manque el vigor, aplíquese la pericia”. “Todo tiene su momento bajo el cielo del Señor”, afirma el Eclesiastés….

Pero algunos no tienen bastante.

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Calp en la actualidad

Algo parecido podría aplicarse a un entorno medioambiental abocado a su umbral de consumación. Todo asentamiento humano lleva consigo la producción de un espacio, y el peligro de la destrucción de éste. En nuestro caso -el Calp Urbano también  cincuentón- nos encontramos ante un espacio del consumo y un consumo del espacio; al punto en que, alcanzados los límites de su crecimiento físico y material, sólo nos cabe la mejor administración intelectual y sublimación espiritual de “lo que construimos y de lo que nos queda”.

Si del boom turístico residencial en España, la Costa del Sol y la Costa Blanca habían sido las verdaderas pioneras, el caso de Calp, inmerso en el fenómeno, guste o disguste, no ofrece parangón y es absolutamente paradigmático en la experiencia española en general, pues bate todo los records previsibles de colonialismo por ocupación de un espacio territorial en apenas unos lustros. En 1975, de las 140 urbanizaciones registradas en la provincia, 52 se encontraban en nuestro término, situándolo a la cabeza provincial del fenómeno residencial. Según los padrones de la delegación provincial de hacienda de 1974, la población de Calp contaba en ese año con 5.098 propietarios extranjeros y encabezaba el ranking de la provincia, muy lejos de los 2.472 que contabilizaba Altea, 2.444 Alicante capital, 2.080 Benidorm o 484 Torrevieja.

El inicial desarrollo urbanístico de nuestra población se articuló a partir de la Ley del Suelo de 1956, y de unas normas subsidiarias aplicables a nivel provincial. El fenómeno irrumpía en un momento histórico en el que Calp contaba con un censo de poco más de dos mil habitantes y un presupuesto municipal de medio millón de pesetas. El ritmo frenético de la construcción y la falta de un documento integrador del planeamiento en una nueva dimensión paisajística respetuosa con el medio-ambiente provocaron los primeros problemas de congestión, déficit de infraestructuras y destrucción del medio natural.

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Calp, 2016

Ante esta situación, fueron redactados el Plan Comarcal de la Costa Blanca y el Plan General de Ordenación Urbana de 1973. La filosofía desarrollista de este último se amparaba en un principio fundamental: el escaso valor agrícola del territorio debía dar paso a su integral destino edificatorio por ser objeto de interés turístico, por lo que grandes extensiones del término recibieron la calificación de “suelo rústico de interés turístico”, con una parcela para edificar de 2.000 m2 sin planeamiento previo, y de 800 m2 tras la aprobación del pertinente plan parcial.

Lo cierto es que, previos a la aprobación de este Plan General, sólo existían dos planes parciales aprobados; el resto, hasta veinte, eran parcelaciones rústicas a legalizar. Esta situación quedó empeorada por el propio Plan General que permitía las edificaciones, sin desarrollo de plan parcial, en sectores que no excedieran las cinco hectáreas, superficie no tan fácil de agrupar dado el pequeño tamaño de los predios rústicos calpinos.

En 1971 se iniciaron los Planes Parciales de iniciativa municipal: 1, 2, y 3, que proyectaban solares para edificios a lo largo de nuestra franja litoral. Durante décadas las edificaciones dispersas, sin apenas servicios, perduraron entre campos de viñas y maltrechos viales. La urbanización de estos planes no quedó completada hasta finales del siglo XX.

Alguno pensó que “si no podíamos crecer a lo largo y ancho, mejor resultaría hacerlo a lo alto”. Y se aplicó en este cuento.

Mucho hablamos ahora de “Ciudad Sostenible” y de protección medioambiental para espantar ciertas penas,  pero la imagen coloreada que adjuntamos, como retrato o fotografía, señala nuestra realidad y muestra la casi total ocupación del territorio por la urbanización junto a las distintas calificaciones del suelo según el PGOU, septiembre de 2013.

PGOU 2013
PGOU 2013: una imagen coloreada de medio siglo. Pulsad para ampliar

En AZUL CLARO aparecen los sectores de SUELO URBANO. En AZUL OSCURO los de SUELO URBANIZABLE.

EN VERDE CLARO el SUELO RÚSTICO y en VERDE OSCURO el de ESPECIAL PROTECCIÓN:

He querido hacer referencia a tres sectores por distintas cuestiones, en especial a los que se hallan bajo presión de desarrollo futuro y que debieran ser objetos de debate en cuanto a tamaño e idoneidad:

1.- SECTOR URBANIZACIÓN MASCARAT-RACÓ DEL CORV, en cuadrante 22: actuación urbanística que nunca se debió permitir tal como indica la propia coherencia gráfica de la imagen, sin profundizar en criterios medioambientales indiscutibles.

2.- SECTOR INDUSTRIAL DEL POU ROIG, en cuadrante 14: con una superficie de 200.000 m2 de suelo agrícola, extensión a todas luces excesiva si no prescindible dada la amplia oferta de suelo comarcal.

3.- SECTOR URBANIZACIÓN VIVIENDAS PLA DE FELIU-GARDUIX: en cuadrante 16: con una superficie de 300.000 m2, hoy bosque pinar y pulmón de amplias aéreas residenciales.

Doy por seguro que los que vengan detrás se acordarán de nosotros. Hemos dejado en el camino demasiadas evidencias.

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