Elogio del Pensamiento Libre: “La Hija del Tiempo”, de José Luis Escobar

La Hija del Tiempo, novela de José Luis Escobar
La Hija del Tiempo, novela de José Luis Escobar

“¡Levántate y piensa! ¡Es lo más revolucionario que he visto en mi vida!” Resonaban estas palabras encendidas en el eco memorial de mi recuerdo al escuchar anoche a José Luis Escobar Arroyo en su presentación literaria de Calp. Estas palabras encendidas que aquí vinculo en la voz de Julio Anguita, minuto y medio impagable, fueron también expresadas con un trasfondo de inteligencia y mesura por el escritor novelista durante su exposición. No hubo arenga ni indignación en su mensaje, acaso un poso de realismo que, si bien pareciera pesimista en sí, también contenía un sustrato de esperanza en el futuro y en las generaciones por venir.

José Luis Escobar, abogado segoviano radicado en Alicante, en su obra “La hija del Tiempo”, Ediciones Andante, ha urdido una trama de intriga para ponerla al servicio de una causa superior: la de reivindicar el pensamiento clásico griego como instrumento perfectamente actualizable para la forja de mentes despiertas y hombres y mujeres libres. “Existimos en la medida que movilizamos el pensamiento” y este bien inalienable del ser humano, su capacidad de discernir, encuentra en el legado clásico unas bases de entendimiento, un troquel psicológico que aísla al individuo de la confusión, la burla, el engaño, y lo acerca a la Verdad.

Así, el pensamiento libre ya no es opinión; el pensamiento libre nace del análisis de unos hechos presentes; deriva del criterio y del método, no de ideas preconcebidas, tendencias generales o gratuitas asunciones. Del escrutinio de factores objetivos brota la más legítima visión de subjetividad individual. Vivimos actualmente en “la luz más pura al servicio de la más indigna oscuridad”. De esta forma se entiende el discurso del autor: la propaganda, la manipulación se nos presentan hoy con formas espléndidas y sugestivas diseñadas para embaucar; se constituyen en un señuelo mediático que fomenta la ignorancia, desnorta la razón y contamina los valores: los continentes dorados de contenido vacío, la grosería de estilo revestida de modernismo y calidad.

José Luis Escobar, anoche en Calp
José Luis Escobar, anoche en Calp

Las aventuras de la protagonista de la novela se van entretejiendo con las ideas de los grandes genios. Rocío seguirá el mismo método de conocimiento que utilizó Heródoto y de su mano aprenderá qué es la costumbre y cómo influye en nuestra concepción de lo que es bueno, en nuestra moral. Esta investigación provocará un incendio que abrasa todo mundo de Rocío y se verá arrastrada, con Ulises, a la Gruta de las Ninfas, para transformarse como él, en Utis, en nadie. Luego aparecerán Sófocles, Esquilo, Eurípides, Pitágoras…

La obra de José Luis Escobar podría concebirse como un manual para el desarrollo de mentes jóvenes. Surge de una vocación educativa orientada a enseñar a pensar. “Movilizar es concienciar”. La repercusión de la novela ha sido muy importante en círculos académicos y el autor ha sido requerido para impartir conferencias en centros docentes, en la asignatura de Filosofía. Los grandes episodios de la Historia humana que supusieron  épocas de florecimiento del Pensamiento y de las Artes, el Renacimiento, la Ilustración, no fueron posibles sin un retorno a los “Clásicos”, a las fuentes primigenias del Humanismo. “Los hombres construimos sobre el legado de otros hombres”, asegura José Luis Escobar, “busquemos fundamentos de hierro, no de barro”.

Firma de ejemplares
Firma de ejemplares

Fue Daniel quien primero utilizó esta idea al interpretar un sueño de Nabucodonosor, en el que una gigantesca estatua, compuesta de oro (cabeza), plata (torso), bronce (caderas), hierro (piernas) y barro (pies), se desmoronaba por el desprendimiento de una simple piedra. De esta forma, precipitada, casi inesperada, sucumbieron los imperios y desaparecieron las civilizaciones.

Gramsci definía la crisis como el proceso histórico donde “lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir”. Y además añadía que “es aquí donde nacen los peores monstruos”. José Luis Escobar piensa que los tiempos decadentes que nos toca vivir terminarán cuando volvamos la vista de nuevo hacia la sabiduría de los “Clásicos” en busca de respuestas. Siempre ha sido sí. Casi por obligación. Quizá en “setenta años”, quién sabe cuándo, se iniciará este proceso de renacer, y nosotros ya estaremos ajenos a esa nueva realidad. Nos salvará la educación, el retorno a los orígenes de nuestra civilización. “Todo comenzará con una reivindicación del respeto al prójimo que se extenderá a todo el universo”.

Con los clásicos, Rocío pule los conceptos que alcanzan así el lustre y la pulcritud que lucían al ser creados. De este modo, ella camina contemplando el mundo con asombro en medio de las tribulaciones, por la senda que conduce a los aledaños de la Verdad: la Hija del Tiempo.

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